Cofrades de siempre por Jesús Rodriguez

Cuándo llega éste día 2 de noviembre, siempre viene a mi mente un sinfín de recuerdos vividos en la lejanía de los años pasados, y en lo profundo de mi ser ,surge una certeza y una duda, la certeza es que los cofrades que partieron hacia la casa del Padre, hoy gozan ,por la inmensa misericordia de Dios, de su presencia , pero la pregunta que me interpela es si permanecen todavía anclados en el mar de nuestra memoria cofradiera, o se han diluido sus nombres en las aguas del olvido más inmisericorde. 
Los cofrades de ayer, tuvieron muchos errores, en el forjado de nuestras hermandades, y como no muchísimos más aciertos,pero de lo que realmente estoy seguro es que siempre lo hicieron poniendo todo su corazón y sus buenas intenciones.
Podría estar nombrando a una multitud de ellos en esta nota,hoy, resuenan sus nombres en mi memoria ,personas que no conocí, pero el relato de sus historias llegaron a mi de la mano de otros que si vivieron esa época, yo recordaré a aquellos que con sus vidas me tocaron la fibra o que amasaron mi ser cofrade al conocerlos personalmente; Comenzando por " Lete", que con su carisma nos movió al final de los 70,en esa juventud cofrade, en un torbellino de vivencias que nunca habíamos vivido, donde descubrimos lo maravilloso que era el mundo de las cofradías, que a algunos nos podía parecer de lo más arcaico; Como olvidarme de Don Rafael Cruz Molins, uno de los más grandes hermanos mayores de nuestra ciudad, hombre recio, formal a carta cabal, toda su vida estaba alrededor del Santo Crucifijo de la Salud, una figura que nos hacía sentir la sobriedad de la corporación de las dos de la madrugada del viernes santo.
Juan Gavira Rivera, eterno mayordomo de la de San Dionisio, cuándo niños,mi hermano Miguel Ángel y yo,apostabamos que no doblaría por la esquina del azulejo del Mayor Dolor a las nueve empunto de cada mañana, y cómo un clavo, aparecía el , se paraba miraba a la virgen de su alma y se metía en el despacho hasta las doce y media que partía de nuevo hasta su casa,no faltó nunca a su cita con la Dueña de su corazón.
Y tantos otros cómo mis hermanos, maestros y amigos : Pepe Ruiz de Velasco, Ángel Sáenz, Manolo Monroy, Mariano Ramírez, Manolo Navarrete, Pepe Raposo, Paco y Diego García de los Santos, Jesús Ramírez, Diego Romero, Paco Bazán y una larga fila de personas que dieron su vida en pro de nuestra semana santa, ellos no tuvieron las ayudas y adelantos de nuestro tiempo, pero tenían algo que a veces echo en falta, AMOR, sin medida a sus hermandades, sacrificando más de lo que se les podía exigir , y un espíritu infatigable.
Que El Señor de la vida les muestre su rostro y hoy compartan con El banquete eterno.
Y a nosotros que nos bendiga un día más, hasta que nos encontremos todos juntos en la Jerusalén celeste.

Jesús Rodríguez