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Pregón María Auxiliadora 2026

El pregón de María Auxiliadora une a las cuatro casas salesianas en una sola voz

El pasado sábado por la tarde, las maderas de la Sala Compañía vibraron con un eco especial. No era un evento más en la agenda cultural de la ciudad, sino el anuncio de que el corazón salesiano de Jerez se pone en marcha. El pregón en honor a María Auxiliadora, pronunciado por el joven jerezano Ángel Fernando Benítez Moreno, sirvió como el pistoletazo de salida para las fiestas de la “Madre de los jóvenes”, esa figura que cohesiona la vida de miles de familias jerezanas.
Este acto marca el umbral de un mes de mayo que promete devolver a las calles y patios esa mezcla tan única de oración y bullicio, de silencio litúrgico y risas compartidas.

Una gran familia que trasciende los colegios

Uno de los momentos más significativos del pregón fue la nutrida presencia de representantes de la Familia Salesiana. Pero, para quien lo vea desde fuera, ¿qué significa realmente este término? La Familia Salesiana no es solo una estructura institucional; es un movimiento vivo y diverso.
Se trata de un árbol con raíces profundas en el sistema educativo de Don Bosco que se extiende a través de múltiples ramas: desde los religiosos y religiosas (SDB y FMA) hasta los laicos comprometidos, como los Salesianos Cooperadores, la Asociación de María Auxiliadora (ADMA), los Antiguos Alumnos o los animadores de los centros juveniles. Todos ellos forman una red que, más allá de las aulas, trabaja por y para la juventud y los más necesitados de la ciudad.

Cuatro casas, un mismo sentimiento

La devoción a la Virgen de Don Bosco en Jerez no se entiende sin sus cuatro epicentros, que este sábado se fundieron en un solo abrazo. Hablamos de la historia que atesoran el Colegio Salesiano “Manuel Lora Tamayo”, el Colegio Salesiano “San Juan Bosco” (la emblemática casa de la calle Cabezas), el Colegio “María Auxiliadora” (Montealto) y el Colegio Oratorio “Padre Torres Silva”, el querido “Oratorio Festivo”.
Si echamos la vista atrás y recorremos la hemeroteca de nuestras fiestas, vemos que estas cuatro casas han sabido mantener viva una esencia común. En todas ellas, mayo se traduce en un despliegue de alegría que inunda Jerez: desde las tradicionales “Bajadas” y las procesiones que recorren desde el centro histórico hasta los barrios más populares, pasando por las verbenas nocturnas, los torneos deportivos que reúnen a generaciones de antiguos alumnos, y esos Triduos y Novenas que son, en realidad, puntos de encuentro de toda la comunidad educativa de las cuatro presencias, devotos y vecinos. Es una celebración que no entiende de muros; el Oratorio, Montealto, Lora Tamayo y San Juan Bosco se convierten en patios abiertos donde la convivencia y la fe se dan la mano de forma natural.

Un mayo de puertas abiertas

Con el pregón ya pronunciado, Jerez se prepara ahora para un calendario repleto de citas. La ciudad se llenará de esa marea rosa y azul en una sucesión de eventos que, año tras año, demuestran que la devoción a María Auxiliadora es un motor social en nuestra tierra. Como se recordó durante el acto, empieza el tiempo de celebrar que, en los patios salesianos, siempre es primavera.