Soledad Lamorena Fernández, pregonera de Gloria y Corpus 2026, recibió las pastas del Pregón entregadas por la Unión de Hermandades de Jerez
Las Bodegas Cayetano del Pino, situadas en Plaza de Silos 3, se convirtieron este viernes en escenario propicio para la presentación del cartel que ya anuncia el ciclo de Glorias y Sacramentales de Jerez 2026. En el transcurso del acto fueron entregadas las pastas de su pregón a Soledad Lamorena Fernández, quien tendrá a su cargo su canto letífico y eucarístico el próximo 30 de mayo, en la Parroquia de Santiago, tras la conclusión de la misa parroquial de las 20:00 horas.
Igualmente fue presentado el cartel firmado por Jaime Jesús Sánchez García, obra que nace con intención de anunciar de una forma sencilla y cercana, el tiempo de las Procesiones de Gloria y Procesiones Sacramentales de Jerez 2026.
Descripción del cartel
Más que una imagen grandilocuente, el cartel busca ser un punto de encuentro entre la tradición, la fe y la identidad de la ciudad, dejando que cada elemento hable desde lo esencial.
El fondo, con la silueta de la fachada principal de la Catedral de Jerez, sitúa la escena en un lugar reconocible y lleno de significado para los jerezanos. La Catedral aparece como referencia natural de la vida religiosa de la ciudad y sobre ella se extiende un tono dorado que envuelve la composición y aporta una atmósfera cálida y luminosa, dorado que sugiere la dimensión festiva y gloriosa de este tiempo y, de forma sutil, remite también a la Eucaristía: al resplandor de la custodia, a la presencia real de Cristo y a la centralidad del Sacramento en estas celebraciones.
En el centro se presenta un niño vestido de carráncano, figura muy ligada a estas procesiones, ya que tradicionalmente abren los cortejos eucarísticos y simbolizan la inocencia y la continuidad de una costumbre que ha llegado hasta hoy. La elección de un niño responde a esa idea de transmitir la fe de generación en generación, desde una mirada limpia y sin artificios. Su presencia no solo anuncia, sino que acompaña y da sentido al cortejo desde su origen más puro.
El casco de carráncano de la Hermandad Sacramental de Santiago introduce un matiz muy concreto, para conectar la imagen con una de las hermandades sacramentales más antiguas y con más historia de Jerez, reforzando así el vínculo entre la escena representada y la memoria viva de esta ciudad. Entre sus manos, el niño sostiene una pequeña imagen del Inmaculado Corazón de María de Madre de Dios del Rosario, Patrona de Capataces y Costaleros. La forma en la que la presenta, abierta hacia el espectador, sugiere un gesto de entrega: no la guarda para sí, sino que la ofrece, invitando a acoger a María y a acompañarla en su recorrido por las calles, gesto que refuerza el carácter participativo de las Glorias, donde la devoción no se contempla desde fuera, sino que se vive y se comparte.
En esa entrega también se pueden leer claves simbólicas. Desde lo mariano, la Virgen aparece como mediadora cercana, Madre que se da al pueblo y que guía la fe cotidiana. Desde lo eucarístico, el gesto recuerda de manera sencilla la lógica del don: Cristo se entrega en el Sacramento y sale al encuentro de la ciudad en las procesiones sacramentales. El niño, en su inocencia, se convierte así en puente entre ambas dimensiones: ofrece a María, pero al mismo tiempo anuncia al Sacramento.
Su figura se relaciona además con la primavera, momento en el que comienzan estas celebraciones. Igual que la ciudad se llena de vida en esos meses, el cartel intenta transmitir esa sensación de inicio, de renovación y de esperanza. Hay una idea de despertar: de calles que vuelven a abrirse a la fe pública y de tradiciones que se reencuentran con el presente.
En conjunto, la propuesta busca unir tres ideas de forma natural: la ciudad, representada por la Catedral; la tradición, a través del carráncano; y la devoción, en la imagen mariana que se ofrece. Todo ello envuelto en una luz dorada que acompaña sin imponerse y que sugiere, más que describe, el sentido profundo de este tiempo. En definitiva, es un cartel que intenta acercarse a quien lo mira desde la sencillez, confiando en que los símbolos y la emoción contenida sean suficientes para invitar a vivir el t iempo de Glorias y Sacramentales en Jerez desde dentro, como algo propio y compartido.
